martes, 29 de junio de 2010

Solterona.


Siempre he declarado la misma idea, y al parecer esa es la tendencia.
La balanza debo equilibrar y descifrar que es lo que pesa más.
Seré una persona individualista, concorde a la felicidad estándar;
o más bien una mujer de clase media con marido y un par de niños.
Quizás son los extremos, pero son distintos tipos de felicidad, de ambos deseo sacar
sus virtudes y cohesionar una unica plenitud. Pero me deprime conocer mi realidad
y sorprenderme en la creación de un monstruo sabelotodo, oprimido por el superficialismo que aflora de forma innata, pero que en su interior tan sólo quiere ser un
pajarillo libre, violeta y f e l i z.
Extraño en verdad... Marguerite Gautier se apodera de mí.-

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