domingo, 22 de agosto de 2010

Chocolate fundido


Nunca imaginé que la invitación de mamá a comprar al supermercado, se transformaría en una ventana para expulsar lo que tenía dentro.
Me sentí contenta ya que, de verdad lo necesitaba y sé que quedará entre nosotras aquella pequeña pero alivianadora conversación.
La verdad, desconozco mi falta de ánimo, mis pocas ganas de estudiar; mi poca confianza, mi poca entereza, esta pena de arrepentirme, el maldito "porqué no lo hice"
Aún no logro tomar decisiones sin arrepentirme; porque siempre tengo que pensar en lo que los demás dirán y no en lo que yo deseo, lo que yo quiero, lo que me haría feliz.
Segunda vez que sucede...y me entristece u.u
Que manera de derrochar oportunidades, y después echarse a morir, por no hacerlo.
Me odio por eso.
Y ahora, me siento sola otra vez, sin máscaras que lucir, sin un sitio al cual permanecer y pertenecer.
Con estos problemas existenciales que me impiden avanzar..., conocer, explorar.
Tengo la explicación pero no la quiero entender y menos analizar. Quiero sentir, sólo eso
No le pidas a un pintor resolver ecuaciones algebraicas; no será el mismo resultado.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario