martes, 5 de julio de 2011

Air

El colectivo aumenta la velocidad, mientras observo el atardecer rojo que acaece sobre el mar, una linda postal.
Y pienso, pienso, pienso en pensar, en lo que se se supone que debo pensar.
Nada está resultando bien, nada.
Me saqué un rojo, sí.... un rojo; el más desgraciado de todos. No sé que pensar.
La vida marital de mis padres pende de un hilo, que cada vez, se dobla más( si es que no lo está), No sé qué hacer, qué pensar.
Dinero, sucio cochino dinero. Con o sin ti?, no sé.
¿Qués estoy haciendo? ¿Por qué voy a aquel lugar?
¿No sería lo mismo si no hiciese nada?
Me da pena, me siento vacía, sola, inútil.
-Acaba un tipo de robarme-
-Ahh-
Señora preocupada, ese si que es un problema...
El colectivero sencillamente no la toma en cuenta, ella sigue hablando y yo sigo pensando en que
Debería estar tomando el té con mis amigas, bordando algún paisaje, leyendo a Edgar Allan Poe en el salón.
-¿Dónde se baja?
- En bilbao-
-La dejo en la esquina-
-Está bien-
No me importa, caminar. Por mi caminaría siempre, en dirección a la cabaña en Canadá, aquella abrigada, con una alfombra frente a la leña que chispa dentro de de la chimenea. Y mi novio me pregunta, ¿Quieres chocolate caliente? yo le respondo que sí y que iré a buscar los malvabiscos.
Acabo de entrar a la sala y el tema de hoy es: Literatura.



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